La decisión sobre qué tecnología utilizar depende principalmente de la ubicación del dormidero, del número de aves, de la presencia de vecinos y de la posibilidad de intervenir con regularidad.
En zonas rurales o agrícolas, el ahuyentamiento acústico puede resultar especialmente adecuado. En entornos urbanos, cuando las molestias sonoras suponen una limitación, puede ser preferible el láser. Una combinación de ambas tecnologías permite, además, adaptar la estrategia al comportamiento de las aves.
En cualquier caso, la rapidez y la regularidad de las intervenciones son fundamentales para evitar que los estorninos vuelvan a sus hábitos.